Mujer y mercado laboral. Por: Viviana Caro - Representante del BID en el Perú

Publicado el 8 de marzo de 2019
Medio: Gestión

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El crecimiento de la participación laboral femenina es uno de los cambios socioeconómicos más ­ relevantes del último medio ­ siglo; en América Latina, el porcentaje de mujeres ­ adultas que trabaja o busca ­ trabajo se incrementó de 20% a 65%. Indudablemente se trata de un gran logro, que impacta directamente en la productividad de las ­ empresas, el desarrollo ­ económico y el progreso hacia ­ sociedades más equitativas. Sin embargo, la ­ desigualdad de género en los ­ mercados de trabajo en la región continúa; la brecha de ­ participación entre hombres y mujeres es casi de 30%, y millones de mujeres en ­ Latinoamérica trabajan en condiciones de ­ informalidad, por cuenta propia e ­ incluso sin remuneración. La promoción del empleo femenino en términos de cantidad y calidad debe ­ incorporarse entre los ­ principales objetivos de la agenda de productividad y compe- titividad de la región. Desde la perspectiva del diseño de políticas públicas, ¿cómo podemos lograr impulsar una mejor participación ­ laboral femenina y fortalecer la igualdad de género en el mercado laboral? Para promover mejores empleos para las mujeres hay que conocer la realidad que enfrentan a diario. El panorama dista mucho de ser homogéneo en la región; todavía encontramos gran- Mujer y mercado laboral des diferencias en la ­ participación laboral femenina ­ entre países, y fuertes brechas entre grupos poblacionales dentro de cada país. Entender las causas de estas diferencias nos permitiría catalizar los esfuerzos en curso hacia la eliminación de las brechas de género. En esa línea, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) junto al Centro de ­ Estudios Distributivos, Laborales y Sociales han desarrollado un estudio comparativo para identificarlos factores que ­ determinan estas diferencias entre México y el Perú, países que comparten dimensiones asociadas al comportamiento laboral de las mujeres, pero cuyas tasas de participación laboral femenina difieren ­ significativamente. El Perú es uno de los países con la más alta tasa de ­ participación laboral femenina en la región, con casi un 80%, mientras que en México se ­ registra una tasa de 58.5%. ­ Parte de la brecha observada ­ entre ambos países, ­ especialmente en zonas ­ rurales, se asocia a una mayor inserción de mujeres en ­ empleos de ­ bajos ­ ingre ­ sos, inestabilidad laboral y falta de protección. ^ 
Cuando una mujer decide tener hijos, su situación en el mercado laboral se vuelve más insegura, desde el ­ momento del embarazo y más aún después del parto; y las mujeres de escasos recursos y con bajo nivel educativo enfrentan una situación aún más dura. Por ello, es clave integrar servicios de planificación ­ familiar, promover la ­ corresponsabilidad en el hogar e impulsar esquemas más flexibles de entrada y salida al mercado laboral, que ­ permitan a las mujeres ­ continuar con su desarrollo ­ personal y profesional. Otras medidas importantes ­ incluyen garantizar la educación a las mujeres en situación vulnerable y mejorar el ­ diseño de programas sociales ­ dirigidos al binomio ­ madre-niño; es fundamental mejorar el acceso a servicios de cui
- "Las mujeres representamos más de la mitad de la población en América Latina, pero nuestra contribución a la actividad económica y crecimiento de la región está por debajo de su potencial". dado infantil y educación preescolar. La baja oferta de estos servicios obliga a que los mismos se realicen al ­ interior del hogar, lo que ­ dificulta que muchas mujeres ­ retornen al trabajo, e incide en el desarrollo de las nuevas generaciones. 
Estudios del BID a nivel regional han demostrado que la implementación de guarderías tiene un impacto positivo en el PBI per cápita de los países; en el caso del Perú, este impacto podría ser de hasta 5% ­ (tomando en cuenta el impacto diferenciado en primaria, secundaria y superior). 
Las mujeres ­ representamos más de la mitad de la población en América ­ Latina, pero nuestra ­ contribución a la actividad ­ económica y crecimiento de la región está por debajo de su ­ potencial. El avance alcanzado en el Perú es notable, no ­ obstante, queda mucho por ­ hacer y el éxito dependerá de que gobiernos, empresarios y sociedad civil sigan ­ trabajando en conjunto.

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